Desde hace milenios, las naciones costeras construyen potentes flotas marinas, ya que el poder marítimo garantizaba bienestar, reputación e influencia. La lucha por la hegemonía en los mares ha desencadenado múltiples batallas a lo largo de la historia: desde la legendaria batalla naval en Salamina, pasando por las guerras navales entre holandeses y británicos en la Edad Moderna, hasta las batallas más recientes.